jueves, 16 de junio de 2011

El humor

¿De qué hablamos cuando hablamos de humor? sobre este punto se han escrito muchas más cosas de las que imaginamos y resultan mucho más importantes de las que creemos, sin embargo, no me estoy basando en lecturas conciensudas ni interpretaciones doctrinales de aquellas personas que solemos llamar eruditos, esto sólo se basa al tipo de conocimiento que tengo y a la experiencia que he podido adquirir con el tiempo de vida que poseo.
Creo que es necesario hablar de dos tipos de humor; el primero la risa, el segundo la burla, el primero es aquel que nos permite ser capaces de reirnos incluso de nosotros mismos aún en situaciones bochornosas o complicadas, finalmente con el humor es posible entender que cualquier situación se puede desdibujar, pues, ¿quién no se ha equivocado? con la risa es posible que el otro también se ria y con ello lograr un ambiente más amigable y ameno para convivir, es digamos un camino hacia la sanidad tanto personal como colectiva, no basta sólo con el humor pero es un requisito necesario si se quiere llegar a un lugar.
La burla es también un tipo de humor, causa risa y también es graciosa pero a diferencia de la risa propiamente tal esta última causa daño, y al igual que lo establece la doctrina jurídica de la responsabilidad por culpa (o estricta) debe existir un vínculo de causalidad, causalidad que puede ser remota o cercana, que puede ser contractual o extracontractual, es decir, que exista un vínculo real entre los sujetos o no, o puede que exista pero este es remoto y lejano, el punto es que dentro de toda la lógica que permite establecer una relación entre el daño y la causalidad existen sujetos que han sido mermados en sus goces y bienestar, lo cual evidentemente a nadie le gusta, ni tampoco veo porque tengan que sufrirlo. La doctrina alemana, siempre siguendo la dogmática jurídica de la responsabilidad extracontractual civil (lo utilizo sólo porque sirve a modo de analogía) señala que existen los riesgos naturales de la vida, esos riesgos creo tienen que ver con los procesos de aprendizaje y crecimiento, que necesariamente implican daños para uno y otro lado, para nadie es extraño entender que la vida implica situaciones de riesgo, alegrías y dolores.
En resumen, el reirse sana y alivia, pero no es algo arbitrario, unilateral e inmediato, tiene que ver con los procesos personales de cada individuo que sufrio un daño o lesión, además, nadie puede cambiar de la noche a la mañana y prometer algo que en realidad sólo se encuentra alojado en su intencionalidad, sin embargo, la voluntad, y eso siempre va a depender de la persona, es un factor importante que nunca debemos obviar en alguien, menos si esa persona entiende que los procesos de la vida son aprendizajes.