Quienes formamos parte del 22% del rechazo y no pertenecemos ni nos interesan mayormente las 3 comunas más pudientes del país hemos sido tildados de fachos pobres. Sin pudor y sin asco no solo nos han calificado de derecha sino de estar en contra de todas las sacrosantas buenaventuras de un pueblo maltratado y humillado hasta el hartazgo. La línea editorial del progrerio buenista ha funcionado como la Teoría Pura del Derecho de Hans Kelsen. Medios de prensa, intelectuales, universidades y cuanto personaje estuviera disponible ha participado cual artista circense de un espectáculo farandulero, olvidándose o queriéndose olvidar de algunas cosas de no menor importancia.
Los que tuvimos la oportunidad de asistir a alguna manifestación relacionada pudimos constatar que una de los motivos más recurrentes para manifestarse era la forma en que la ONU estaba llevando a cabo las cosas. La agenda de género/paridad y la agenda 2030 fue criticada reiteradamente. Los medios de masa y los comentaristas de matinales no dudaban en calificarlo principalmente como una teoría conspirativa y de gente fanática.
No es una novedad ni secreto decir que los programas de las organizaciones internacionales, principalmente la ONU ha tenido una agenda determinada por las más nobles causas puede inspirar. Asimismo, tampoco se puede obviar como políticos de distintos colores y designios han usufructuado de los cargos cual "sillita musical". Agencias de empleos bien remunerada para burócratas y políticos profesionales.
Cualquier ciudadano promedio podría entender que aquellas causas que con tanto entusiasmo han impulsado se puede resumir en; tolerancia, respeto y libertad. Cuestión que nadie con algo de sentido común podría negar. Quizás las últimas dos décadas se ha tratado de eso; funcionar como una agencia profesional de propaganda de una cierta agenda.
Cuando el conflicto Ruso Ucraniano estaba por ebullir Emmanuel Macron como comediante de circo pobre y fome le ofreció a su par ruso una solución de último minuto. Un nuevo reordenamiento de las fuerzas europeas para alcanzar un equilibrio. Cual artista con perfume de mala calidad ofreció una salida que solo término siendo un mal chiste.
¿En qué estaban los burócratas de Bruselas y de todos los rincones que no pudieron intuir y evitar un conflicto que les estallo en sus propias caras y a nivel mundial?
Quienes no tenemos ni arte ni parte y solo participamos como espectadores de un conflicto así, solo podemos atestiguar con tristeza como los organismos e instancias internacionales encargadas no evitaron y amortiguaron una guerra de imprevistas consecuencias.
Tempranamente en los albores del Siglo XX Oswlad Spengler aviso de la decadencia de Occidente, más tarde un juvenil Antonio Gramsci vino a corroborarlo y presentarnos un nuevo amanecer y hace relativamente poco Zygmunt Bauman abiertamente nos confirma que vivimos en esta parte del mundo en una sociedad líquida.
Rusia ha estimado que debía tomar cartas en el asunto y ponerle un coto en razón de su propia seguridad. Y aunque existe alguna oposición gran parte del pueblo ruso sabe que el frio carcome los huesos sino se trabaja día a día para mantener lo que tienen.
No son pocas las veces que se ha explicado este trasfondo y de tanto ir el cántaro a la fuente que finalmente se rompió.
Una cantidad significativa de ucranianos huyen despavoridos de una guerra a todas luces terrible. De los brazos del oso ruso a la Europa moderna occidental. Stop War y los brazos abiertos. Tal vez, más de alguno, pasado el tiempo al mirar por el espejo retrovisor añore volver a las tierras que vieron nacer a Tchaikovsky, Chévoj, Tolstói o Catalina la Grande, entre tantos otros. Es que la historia común que los une se remonta al primero Estado eslavo, la actual Kiev.
Hoy es posible apreciar a gran parte de ese 22% dividido en aquellos que apoyan a Putin (la minoría) y la mayoría que apoya la independencia y libertad de Ucrania considerando a Zelenski un gran líder y ejemplo a seguir. Queda demostrado una vez más que en las vueltas de la vida las cosas cambian, incluso para los fachos pobres.