La amenaza de invadir Taiwán por parte de China es un temor latente, tanto en sus propios habitantes como en Occidente, especialmente USA. Hay una promesa de honor de que en caso de invasión serán defendidos con todo el vigor que se merece una afrenta de tal envergadura. China no piensa lo mismo, más que mal, reflexiona y argumenta, los Taiwanés son Chinos nacionalistas que se escaparon del régimen maoísta. Incluso lograron durante un tiempo combatir juntos en contra el invasor japonés que invadió la Manchuria. Al poco tiempo las cosas se avinagraron. Mao y su marcha resultaron vencedores y huyeron. En ese tiempo importaba el desenlace de la Segunda Guerra, así que para resolver ese conflicto le concedieron un status de reconocimiento internacional a Taiwán, integrando el Consejo Seguridad Permanente de la ONU y una serie de concesiones para surgir. Así lo hicieron. Y los Chinos también. Debido al tamaño de la economía e importancia internacional de la pujante China comunista, Taiwán tuvo que ceder su lugar y poco a poco ha quedado relegado a la idea de una isla-país exitoso y desarrollado, pero al que final de cuenta no es algo más que simbólico.
Pero no fue Taiwán fue Ucrania la joya en disputa que ha encendido las alarmas del llamado orden mundial. Mientras se consolida este nuevo escenario la pregunta es ¿y Taiwán cuándo?
Si Occidente no soluciona el conflicto en los términos adecuados. ¿Qué le impide a China invadir Taiwán? Aquello no será sino el final de un capítulo que recién a comenzado. El conflicto Rusia-Ucrania y el Chino-Taiwanés no es muy distinto en el fondo. Un conflicto complejo y difícil entre familias. Distinto es el caso del Tíbet que sufre de la ocupación China más que nada por un asunto estratégico.
Joe Biden ha declarado recientemente que Latinoamérica no es el patio trasero de EEUU, sino que EEUU es el patio delantero de ella. Tiene razón. Así como el agua no fluye dos veces por el mismo rio, las cosas no se repiten de las misma manera cuando las circunstancias son distintas. Así ha quedado demostrado en el caso de Venezuela y Argentina. A los bolivarianos revolucionarios no le ha llegado ni un sola bala gringa, ni los políticos tipo Guido han recibido más ayuda que la de un abrazo caluroso y reconocimiento. Si ha recibido algo de soporte económico no se podría comparar con la ayuda que la CIA y el Gobierno de Nixon presto a los políticos y empresarios chilenos para derrocar al Gobierno de Allende. Ya no estamos en tiempos de la Guerra Fría donde se creía que este lado del planeta jugaba un rol estratégico. Los venezolanos con dolor y amargura han comprobado que del "deme dos" en Miami y los Cadillac circulando por sus calles al exilio forzado y humillante no transcurrió mucho tiempo. De un EEUU interesado en sus recursos a uno indiferente. Los revolucionarios chavistas son testigos de que la jugada no era imponer sus términos, tal patrones de fundo, ya que los gringos no han ido como John Wayne a imponer sus condiciones, son simplemente fantasmas. ¿Y a quién le venden y comercian para mantener sus condiciones? A China y Rusia, entre otros. Pero a diferencia de los gringos que les enseñaron a jugar Béisbol aquí no les enseña a jugar Ping Pong, simplemente se juega con ellos como si de un campeonato se tratara. Lo mismo sucede con Argentina. De tanto evitar y no pagar se quedo sin recursos ni prestamistas. Gardel podría volver para completar la frase diciendo; "el mundo es una porquería y se vende a precio de huevo".
El asalto al capitolio no fue asunto aislado entre yanquis fanáticos motivados por viejo iracundo de extrema derecha. En ese acto se aprecio lo que se ha estado incubando en EEUU hace ya bastante tiempo. Un conato en compatriotas que ya no se resuelve con elecciones o la idea de un sueño americano. Es una batalla cultural, racial y una disputa por la hegemonía. Si China invade Taiwán y EEUU lo acepta. Comenzará la guerra caliente en la propia tierra de la libertad. No habrá tiempo ni intereses en planes de intervención. Seremos abandonados a nuestra suerte. Cada quien debe salvar primero lo suyo.
Barrick Gold y Proyectos como HidroAysén aprendieron que por más normas medioambientales e instituciones que se creen para resguardar el medio ambiente y los recursos naturales no faltarán los amantes de la naturaleza quienes podrán el grito al cielo y con los ojos blancos y exaltados rechazaran cualquier tipo de intervención. Por más que las multinacionales mineras inviertan en investigación y nuevas tecnologías para cumplir con las normas encontrara a jóvenes y dirigentes (sobre todo de izquierda) entusiastas y valerosos. En una guerra caliente en esta parte del mundo algunos multimillonarios van a preferir una vida más tranquila que el colapso de sus propias vidas.
El próximo Gobierno apoyo a Ucrania en este conflicto que recién comienza, pactando con EEUU un apoyo recíproco en materia internacional. Dado el conflicto que se puede avecinar no les resultará sencillo utilizar la "viveza criolla" o el "juego de piernas" al que estamos acostumbrados. Podrán aprobar tribunales de genero y paridad o el pluralismo judicial. Que el mero hecho de una denuncia por agresión sea motivo de medidas punitivas. Pero, no será lo mismo a la hora de invertir en proyectos mineros de gran envergadura que nuestro país necesite para su propia subsistencia. Ya lo saben los chavistas venezolanos y los kirchneristas argentinos. Para eso los trámites serán más expeditos y sin tanta burocracia. En el sincretismo Chino lo único realmente importante para comerciar es la confianza.
Mientras vivimos nuestras pueblerinas ilusiones constituyentes y las demandas del feminismo radical, el aborto libre, las minorías sexuales y las causas medioambientales y regionales, entre otros, parecen prevalecer y dominar la agenda de nuestra política la Realpolitik ha comenzado en esta nueva etapa por el lado del Oso Ruso.
Lo mejor de todo esto es que en caso de haber algún tipo de intervención extranjera tratando de manejar los destinos de nuestra nación tipo Guerra Fría, será poca y marginal. Tampoco tendremos tanques Chinos imponiendo sus condiciones. Seremos libres y soberanos para vivir y morir según nos parezca.
A lo menos en esta parte del mundo la Periodista Álvarez no podrá decir que la guerra la hacen los hombres.
,
No hay comentarios:
Publicar un comentario