domingo, 20 de febrero de 2022

Estado Regional, Regiones y Tiempo.

    Viví por un lapso de tiempo en Vallenar, mis abuelos terminaron sus días en Concepción y por diversas razones conozco varias ciudades del país, con lugares apartados y extremos incluidos. Nuestro país es especial. Algunos lugares parecen mágicos por el fluir de sus ríos, el verde de sus bosques y lo majestuoso del aire que se puede respirar. Por otro lado, hay zonas, en el norte, en donde el desierto y el silencio de su entorno parecen inspirar a los mejores cuentos clásicos de la historia universal. Transitar por el altiplano en dirección a Putre te hace pensar en lo cerca que puede estar la muerte y la desolación.

    Por estos días se aprobó la Norma Constitucional de que Chile a partir de entrada en vigencia de la Nueva Constitución será un Estado Regional. Ideas como la descentralización, autonomía y mayor democracia participativa han primado en la mayoría de los constituyentes. Según dicen, el problema de las regiones es la concentración excesiva del poder central, por tanto, llego el momento de cambiar las cosas de manera radical y definitiva.

    A simple vista la idea parece lógica y deseable. Mayor capacidad para tomar decisiones atingentes a las regiones debería ser un primer paso para impulsar el desarrollo de las regiones y en definitiva del país.

    Pero, ¿Qué tan cierto puede ser eso? descontando la corrupción y el amiguismo que suele caracterizarnos, ¿Es viable?

    Chile se cuenta de a pedazos y sus realidades transcurren y permanecen con pasos de diferentes ritmos. La bulliciosa capital santiaguina no tiene la misma soledad pacifica que la Plaza de Armas de Vallenar. Ni Temuco es tan bohemio como Valparaíso. Y aunque ambas son del sur Concepción y Talca tienen muchas diferencias. Ni hablar de Rancagua o incluso Melipilla, ambas cercanas a la Capital. En el Norte las empanadas de pino las venden con azúcar y se come el ají de cacho como si fuese un dulce. Tanto en el norte como en el sur se escuchan rancheras, pero tienen realidades de tiempo y espacio tan disimiles que sino fuese por el modo tan particular que tenemos de hablar y expresarnos fácilmente podríamos ser países distintos. 

    La relación de un país no solo tiene que ver con la idea de soberanía y los habituales conceptos de Estado, nación y pueblo. Tiene también que ver, y quizás hoy más que antes, en relación al espacio y tiempo en que viven cada uno de sus ciudadanos y la manera en que estos se relacionan y conectan entre si. Para de esa manera hacer funcional y sincrónico el quehacer del país que nos podemos sentir parte. La idea de un destino común o manifiesto tiene sentido en la medida que culturalmente nos resulta coherente relacionarnos. En ese sentido, pasará más tiempo para que perdamos en vínculo que nos une. Será el trabajo del tiempo y olvido quienes se encargarán de hacer un país culturalmente unido a territorios que poco y nada compartan entre sí. 

    Con el vamos de está iniciativa comenzará el nuevo ciclo de un país unido por su cultura e historia común pero sin puntos conectores fuertes que lo hagan vinculante. De esa manera tendremos un Chile dividido en Regiones Estado que comenzarán a tener una identidad propia. Pujante en algunos casos y decadentes en otros. No es difícil imaginarlo. El tiempo-espacio de las regiones del norte chico son muy diferentes al tiempo-espacio de las regiones del valle central. Y eso sin contar con los liderazgos y realidades locales, que en muchos casos, difiere bastante de la idea de comunidades indígenas cohesionadas en torno a la una figura luminosa como lo puede ser la Pachamama. En todos lados se cuecen habas.

    En la cabeza de muchas personas existe la idea de que la historia que nos une está llena de crueldad y miseria, por tanto, aborrecer a Chile (o aborrecerlo en una gran medida) es algo que brota con ardor, sin embargo, al conocerlo en propiedad no resulta ni tan aborrecible ni miserable ¿Será que, después de todo, la historia y memoria que nos une no resultan tan horrenda? A los sobrevivientes del fin del mundo les debe haber ardido hallar un hogar en estas tierras tan hostiles y alejadas de las grandes capitales modernas del mundo, pero finalmente hallaron una manera de encontrarle sentido al grito de Viva Chile Mierda!






 

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