miércoles, 23 de febrero de 2022

José Zalaquett y Los Juegos.

    Durante el Gobierno Militar (o Dictadura, póngale como quiera) no era extraño que en comisarias se escucharán gritos de angustia y desesperación. Ni tampoco que algunos abogados o abogadas a riesgo de su propia integridad física se arriesgaran a preguntar insistentemente que pasaba con el detenido o detenida. Por más que se interpusiera un recurso u acción pertinente debían esperar a que transcurrieran las horas más allá de lo que la ley o algún juez debería haber permitido. El profesor José Zalaquett Daher (Q.E.P.D) en su curso de DDHH era consciente de la necesidad de instaurar la idea de que el debido proceso, el Estado de Derecho y los Pactos Internacionales sobre la materia debían ser el aprendizaje que cualquier estudiante de Derecho tendría que saber. Por eso la extenuante literatura jurídica sobre la materia y en especial la Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica. A su vez, el Profesor Sergio Micco Aguayo enseñaba sobre el comunitarismo y la importancia de la intelectual y filósofa Hannah Arendt. Estas enseñanzas pueden sonar vagas o altisonantes, pero no lo son a la hora de concederle valor al concepto de individuo, libertades, debido proceso, el Estado su fuerza coactiva y coercitiva.

    Mientras lo que podía suceder en alguna Comisaria ocurría miles de historias distintas sucedían en ese mismo Chile. Generaciones de niños crecimos con la posibilidad de dejar nuestras bicicletas literalmente tiradas en cualquier parte e inocentemente íbamos a buscarlas sin temor de que alguien las robara (eso después cambió rápidamente, pero algunos logramos vivirlo así). Miles (quizás millones) fuimos testigos y participes de juegos tales como; el pillarse, el caballito de bronce, la escondida, el sooool, el ring ring raja. Sin obviar a las interminables pichangas de barrio, al punto que no faltaba aquel que nos tildará de juguito de pelota. Además, con gran sorpresa pudimos ver los primeros monitos animados; el Festival de los Robot, El Fantasma, Cachureos, El Profesor Rossa, Los Super Campeones, Etc. Tuvimos una infancia bastante activa tanto en lo vivencial como en virtual, que en ese tiempo era la caja de TV. Y como todos los niños, no faltaron los momentos de sabor amargos difíciles de digerir, en algunos casos más que difíciles. Como sea, en ese tiempo existió paralelamente una parte que vivió los traumas del Gobierno Militar en carne propia y otro (u otros) que conocieron de una niñez que hoy en día es muy difícil de encontrar. Es probable que a su manera también lo hagan pero es más virtual que personal.

    En esa misma época era costumbre ver que los matrimonios jóvenes se iban a vivir a casa de alguno de sus padres. Dada esas circunstancias el dicho contigo pan y cebolla o el famoso el casado casa quiere era una realidad efectiva. Pero todo niño que vivió los años 80 debe saber que eso fue algo bastante pasajero o más bien se vivió como un flash. Porque de los matrimonios con hijos allegados en casa de los suegros pronto se paso al sueño de la casa propia con ambos padres trabajando (en muchos casos). La mujer comenzó a trabajar y con eso una mayor prosperidad económica que hasta ese momento desconocíamos. No era habitual tener una Coca Cola todos los días o tener queso para la once. Aquellos bienes de consumo eran lujos que solo en casas de gente con recursos podían disfrutar habitualmente. Pero de a poco y de manera constante nos fuimos acostumbrando a consumir esos productos sin que hoy nos parezca raro. Casi no nos dimos cuenta como pasamos de las primeras grandes construcciones habitacionales de La Florida y Puente Alto al "ten tus cosas primero, titulate, disfruta tu vida y después te casas y tienes hijos". Del Patio Plum y el perro Lenteja a las chicas super poderosas. Por eso para la realidad y costumbres que estamos habituados hoy el nuevo Gobierno, estimo, debería tener perfectamente claro que esos son los mínimos que ha de saber mantener. El esfuerzo y sacrificios de toda una (o más de una) generación de padres y madres no puede tirarse por la borda así no más. Es decir, la promesa de una vida más digna tendría que venir acompañada con el hecho concreto de mantener un cierto status ya alcanzado.

    ¿Qué sería de Katy Perry, Lily Allen, Dua Lipa, Lady Gaga o Britney Spears sin Madonna? Éxitos tales como la Isla Bonita, Material Girl, Like a Prayer o Hung Up nos marcaron a todos los niños y niñas que crecimos escuchándola. Por eso no es extraño bailar secretamente sus melodías que siguen siendo contagiosas. Para los niños y niñas de hoy eso podrían resultar cosas antiguas pero no para los padres de esos niños. Y ni hablar de Michael Jackson o el Rock latino, en especial el argentino que le tributa al anglo, en particular al británico. Mick Jagger perfectamente podría ser argentino y tocar junto a Charly si le interesara. Tal como alguna vez lo declararon Los Prisioneros; para inspirarse en sus canciones The Clash fueron uno de sus grandes referentes.

    The Ramones, Metallica, Guns N Roses, Mecano, las cumbias villeras, El General, Sandy & Papo son algunos de los referentes de esa larga y casi interminable lista de canciones que nos siguen inspirando y que  cada cierto tiempo nos producen una risa de alegría y nostalgia por aquellos tiempos que pasaron y no volverán.









 

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