sábado, 4 de diciembre de 2021


 

lunes, 29 de noviembre de 2021

La Política del cantinfleo

    Jacques Maritain fue el filósofo católico francés que encontraron los jóvenes falangistas una vez escindido del Partido Conservador de orden clerical. Los jóvenes católicos falangistas, liderados por Eduardo Frei Montalva, encontraron en la doctrina del Humanismo Cristiano, la herramienta necesaria para conducir su acción política. El comunitarismo, partidario de una sociedad abierta y plural inspiradas en principios de cooperación fueron el derrotero a seguir, después de tanto clero inmiscuido más en asuntos mundanos que divinos. Aliados de la cristiandad consideraron que el Bien Común era lo que debía perseguir la política inspirados en Santo Tomás.

    Gabriel Boric es hijo de familia DC, el candidato presidencial que la Democracia ungió en la Asamblea llevada a cabo para tal efecto. Es su Príncipe sin corona. Una vez más ha quedado demostrado que la política en Chile se hace y deshace desde el amiguismo y la designación de los poderosos. Las ideas son accesorios que siguen la suerte de lo principal. Ha participado en distintos proyectos y colectivos políticos de Izquierda: Izquierda Autónoma, Movimiento Autonomista (de Izquierda) y Convergencia Social. En común tienen las ideas que los inspiran. Autores como Gramsci, Negri, Hardt, Marcuse, antes que ellos Marx y Hegel. Noam Chomsky y los descontructivistas franceses (principalmente) nos han dicho que en que neo lenguaje debemos relacionarnos. Y desde la Psiquiatría y el psicoanálisis Jacques Lacan, entre otros. En resumen han condensado la acción política en el constante devenir. 

    José Antonio Kast es miembro, junto a su familia, del movimiento católico apostólico Schönstatt. Fundado por el padre José Kentenich. Se forjo con la misión de renovar el espíritu de la Iglesia Católica. Este movimiento debe su nombre a un pueblo pequeño de Alemania que significa "lugar hermoso".

    En términos políticos, filosóficos y teóricos la Democracia Cristiana tiene muchas más coincidencias con el catolicismo que inspira a José Antonio Kast. A lo menos se trata de la transcendía y no solo devenir. Algo así como: un lugar hermoso para el bien común. Sería más coherente que esa colección de autores que nos ofrece el candidato que negó una y otra vez a los que hoy lo bendicen. Se Trata, una vez más de la política de los acuerdos, las renuncias, designaciones por secretaria y las consignas resonantes carentes de contenido y consistencia. Que lejos estamos de las ideas. No se trata de un ideal de ser humano, ni hombre o mujer nueva, sino de programas que realmente si resulten coherente con lo que dice y se hace.







jueves, 11 de noviembre de 2021

Segundo programa piloto Suspensamos las certezas

 Escucha Segundo programa piloto de Suspendamos las certezas de Observatorio de la realidad en #SoundCloud

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jueves, 4 de noviembre de 2021

Cartas marcadas y cartas por marcar

"Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad"

Carl Jung

    

    La Batalla de Lircay del 17 de Abril 1830 no fue importante porque marco el fin del periodo conocido como Organización de la República. Fue fundamental y transcendente porque marco a fuego y sello el alma de nuestra Nación. Lo que hemos conocido como República de Chile tiene en sus venas la definición de aquello que prosperó. Los derrotados, no murieron, pero si sufrieron el destierro eterno (hasta ahora) de un sueño que evocaba otra manera de entendernos a nosotros mismos y la manera en que pudimos relacionarnos. No fue el General Freire quien perdió, fueron millones de Freire que vieron pasar la historia triunfante de los diseñadores.

    Nuestro último diseñador, Jaime Guzmán Errazuriz, demostró que la Batalla de Lircay nunca termino. Siempre estuvo ahí; Pasado, Presente y Futuro. Liberales y Conservadores disputaron el poder, siempre dentro de los márgenes ya trazados. Balmaceda, el Periodo Parlamentario, Radicales, Democratacristianos, Socialistas y Comunista lo mismo. Allende, que fue el caso más cercano a lo que podemos llamar un revolucionario, siempre estuvo dentro del ojo. Era parte del orden piramidal establecido por Alma Nacional marcada y sellada en el periodo fundacional de la República. Nuestro trágico Presidente recurrentemente decía: "Toca. Aquí hay carne de Estatua". Lo cual implicaba su deseo de ser parte un Panteón glorioso. A modo de Aquiles y la epopeya griega pasaría a la inmortalidad por su heroísmo. Dentro del marco cambiar las reglas del juego. Para que pasará el hombre libre. 

    De muchas maneras se ha intentando. Y Freire aún sigue vivo en los millones que aún sueñan lo mismo que él y los suyos. Una manera distinta de sellar y definir el Alma de lo que llamamos Chile.

    Ninguna hueste cuenta con la espada triunfadora. Todos tienen sus propios negocios y juegan a los dados. El precio pagado por lo sucedido el 11 de Septiembre de 1973 fue muy alto. Más de 40 años después se sigue pagando en cuotas dolorosas y humillantes. Ninguna persona sensata volvería a pagar el mismo precio a cambió de tan poco.

    Mientras los políticos profesionales disputan las posiciones de poder, los cargos y administran los recursos del Estado hay otros que piensan en la Batalla de Lircay, nuevamente. Aunque esta vez no habrá Cofradías, grupos religiosos o Partidos Políticos que puedan definir por si mismos quién será el desterrado. Ya no. Todos ven. Ninguno ve. Por tanto, todos y todas juegan. Lo que esta en disputa es demasiado importante como para que, nuevamente, un diseñador se apropie de algo que, en si mismo, no le pertenece.

    Cada pieza ya ha tomado su lugar. Como estamos en tiempos en donde las armas reposan en los cuarteles será el tiempo de Magos, Hechiceros, Hadas, Reyes y Reinas. El Arquetipo ayudará a guiar más, en si mismo, no definirá. Por eso mismo, esta vez, no hay intenciones de renunciar. Enloquecer en medio de esta disputa es mejor que vivir como un cuerdo desterrado. Para muchos ya pasó el tiempo suficiente. No se puede seguir esperando, ni mirando por fuera. El hombre y la mujer libre es un imperativo. No hay sello, ni derrota lo suficientemente grande que detenga la fuerza de la historia. Ni cifras, ni razones que importen realmente.

   Aquellos que ya jugaron sus cartas las tienen marcadas. En términos generales, solo serán peones de un juego que se disputa en distintas dimensiones. Y aunque a veces las hagan de magos, solo podrán hacerlo por el tiempo que les sea posible, pues lo que han construido, como base de sus realidades, deberán defenderlo. Quizás, sean los más valientes y también los más cobardes. Quedan los que juegan con cartas sin marcar. Y, como siempre, los que juegan a los dados. ¿Quién define dónde caen? Solo lo sabremos con el tiempo. Ha llegado nuestro tiempo. Veremos el desarrollo de nuestro propio Bhagavad Gita. 

Krishna ¿Dónde estas? 












sábado, 9 de octubre de 2021

Gertrudis y el Dragón Anacleto

    Le gustaba su nombre porque había leído un libro de pócimas helvéticas. Su autora se llamaba Gertrudis Hell Wisconsin. Soñaba con ser investigadora y descubrir pócimas nuevas, de más calidad y eficiencia. Así ya no necesitaría de las plantas y vegetales para alimentarse. Por fin, habría libertad y florecería la vida, pensaba. 

    Cuando les dijo a sus padres que iba a estudiar Ciencias Mágicas, Recetas y Pócimas del Reino Vegetal no se lo tomaron con entusiasmo, sobre todo su madre. Ambos sabían que le constaría encontrar trabajo y que en caso de hacerlo no era bien remunerado. Las nuevas tecnologías y la robótica iban dejando atrás la importancia del conocimiento sobre las plantas, arboles y flora. El mundo seguía siendo mágico pero ahora de manera más artificial y administrado por los Antiguos Hombres. Se decía de ellos que fueron los primeros en elaborar recetas, descubrir continentes e inventar las bicicletas, pero con el tiempo se fueron convirtiendo en meros burócratas y administradores de un sistema que funcionaba. Ellos no manejaban las nuevas artes mágicas. Sus relatos e ideas no eran emocionantes. Por eso, las nuevas generaciones no estaban interesadas estudiar sus antiguos relatos o aburridas enseñanzas de Administración, Finanzas y Burocracia. Opinaban que eso servía y funcionaba para administrar la vida cotidiana pero no para hacer del mundo algo emocionante, divertido y sorprendente. Para eso estaban los estudios de la Ciencias Ocultas; Las medicinas de los Medium que también ofrecían viajes astrales y los Sacerdotes de la Orden no binario. Estos últimos era lo que estaba de moda estudiar. Enseñaban sobre los nuevos métodos del comportamiento que llevaban a las personas a un viaje de transformación total, libertad plena. Mientras los Antiguos Hombres enseñaban como administrar el funcionamiento de la vida cotidiana, los demás se dedicaban a enseñar a vivir un mundo lleno de fantasías motivantes y mucha adrenalina. Adicionalmente, los Antiguos Hombres eran los encargados de colocar toda clase de letreros, indicaciones y símbolos para que todos pudiesen orientarse y guiarse. Si algo funcionaba o faltaba era responsabilidad de ellos. A la mayoría no le importaban mucho las señales e indicaciones. Son cosas de antiguos se les escuchaba decir.

    Gertrudis optó por una carrera no tan prestigiosa, pero eso no le importaba. Ella quería ser investigadora, viajar a distintos lugares para conocer lo más nuevo e importante sobre las plantas y las pócimas del lugar que visitase. Se imaginaba a sí misma publicando en revistas prestigiosas. Quería ayudar a otras niñas a cumplir sus sueños. Argumentos y razones no le faltaban, años atrás había sido destacada como la alumna más perseverante de toda su generación, sus compañeras del colegio Hadas Poderosas la habían premiado por su inigualable constancia y dedicación, había entendido mejor que todas que el valor del esfuerzo y la voluntad podían superar limitaciones que a ratos se veían infranqueables. Su padre la apoyo incondicionalmente y su madre tuvo que hacerlo. Ambos la amaban y querían lo mejor para ella.

    Un día, ya cursaba el cuarto año de su carrera, cuando venía de la casa de su amiga Úrsula, vio a un pequeño dragón en medio de una calle, se le veía asustado, los autos pasaban y estaba desorientado. Su primera reacción fue socorrerlo, sacarlo del peligro y ayudarlo a cruzar. Quizás, estaba perdido buscando a su dueño y este lo buscaba también -pensó-. Después de esperar un rato junto al dragón en la orilla de la calle y no encontrar a nadie que reclamase ser dueño del dragón, pensó que seria una buena idea publicar en las Redes Sociales la existencia de un pequeño dragón perdido. Seguro se formaría una cadena virtual de ayuda y solidaridad rápidamente. Mientras tanto lo llegaría a casa y lo mantendría a salvo. Quien salva una vida salva al mundo, se dijo a si misma. Confiada en que estaba haciendo una buena obra se lo llevo a su casa que quedaba a pocas cuadras de donde lo encontró.

    Duro poco su felicidad. Su madre se opuso tenazmente a tener al dragón en casa. Ambas discutieron hasta que su madre le dijo tajantemente: Te lo llevas hoy. Tienes hasta la noche para que se vaya. Luego, subió las escaleras y desapareció. Gertrudis no podía creer lo egoísta que era su madre. Un ser tan indefenso y tierno abandonado, a ella solo no le importaba en lo más mínimo la vulnerabilidad del pequeño Dragon. 

    Pasaron las horas y el cielo comenzó a oscurecer. No había señal alguna de un posible dueño o dueña. Muchos mensajes de apoyos y publicación en portales de la noticia del extravió, pero no hubo respuesta satisfactoria. Comenzaron las teorías. Es cierto que se ven pocas veces dragones extraviados, la mayoría estaban enjaulados en Castillos Medievales que administran los Antiguos Hombres. Lo que era otra buena razón para detestarlos. Mientras el mundo avanzaba en la libertad plena, incluso el de las plantas, vegetales y flora, estos se dedicaban a castigarlos y someterlos a la peor de las existencias posible. Pensarlo, reafirmo, aún más, su decisión de entregárselo a su dueño para que no cayera en manos de esos insoportables seres.

    Gertrudis era decidida. Si se fijaba un objetivo nada ni nadie la haría cambiar de opinión, por eso, con la firme convicción que la caracterizaba, subió las escaleras, toca la puerta de la pieza y entro a conversar con su Mamá. No fue fácil. Hubo llanto, ruegos, acusaciones y amenazas. Pero su madre conocía a Gertrudis y sabía que cuando se obsesionaba con algo haría lo que fuera para conseguirlo, aun a costa de si misma. Así que no tuvo otra opción que aceptarlo por unos días. Quedaron que el dragón podía quedarse hasta una semana y que ella tenia que hacerse cargo totalmente de su tenencia. Como era muy pequeño aun no volaba ni salía fuego por sus boca. 

    Tiempo atrás Gertrudis se había propuesto hacer una dieta en base a plantas, flores y pociones especiales de un árbol sagrado. Lo había logrado. Bajo de peso tanto como pudo y mantuvo su régimen estricto de alimentación, que no incluía nada que pudiera estar infectado por bichos o bacterias malignas. Estaba orgullosa de no alimentarse con nada de aquello que los Antiguos Hombres decían que hacia bien. Con esa misma convicción decidió enseñarle al dragón a comportarse. No fue fácil. Los primeros días intentaba volar con sus pequeñas alas en cualquier parte, rompió algunos cuadros y objetos de pequeño valor. Lo más difícil fue enseñarle a hacer sus necesidades en el patio y no en el sillón. Tenia un plan. Si nadie lo reclamaba se quedaría con él. Le enseñaría a comportarse. Sabia que su Mamá no lo iba a tolerar, así que lo mantendría al interior de su pieza. ra grande y luminosa. Perfecta para un pequeño dragón y ella. Lograría que el dragón mantuviera silencio, además tenia una ventana que daba para un techo. Podría dejarlo ahí también si las cosas se le complicaban.

    Paso la semana, nadie lo reclamo. Le dijo a su madre que lo iría a dejar donde lo encontró, pero en vez de eso lo escondió de tal forma que su madre pensaría que se lo había llevado. Le puso por nombre Anacleto, porque le recordaba una serie en donde aparecía un personaje llamado Anacleto, le gustaba porque usaba frases chistosas.

    Pasaron semanas y meses. Gertrudis y Anacleto se hicieron buenos amigos. El dragón entiendo lo que Gertrudis le enseñaba. Ella le daba todo el cariño que le era posible, incluso habían aprendido a silbarse para comunicarse. Gertrudis tenia muy bien odio y podía escucharlo con mucha facilidad, incluso los silbidos más bajos. Anacleto tenía una forma tan particular de silbar que Gertrudis podía reconocerlo estando aún muy lejos de su casa.

    De manera casi imperceptible Anacleto comenzó a crecer. Poco a poco y de manera ininterrumpida el espacio de su habitación se hacia cada vez más pequeño. Ya no se trataba de mantenerlo oculto y salvarlo (quien salva una vida salva al mundo, se repetía a si misma), sino que ya resultaba incomodo para ambos. Al estirar sus alas Anacleto abarcaba la habitación completa, dejando a Gertrudis un espacio apenas soportable. Se apegaba a la pared de manera inconsciente. Gertrudis entendió que ya no compartía habitación con Anacleto. Era la habitación de Anacleto. Pero no podía echarlo. Era su amigo y compañero. Tenia la esperanza de que al crecer un poco más podría escapar volando a la Isla de las Brujas Liberadas, se decía que ahí los dragones vivían libremente. Soportaría un poco más.

    Aunque nunca dudo de su objetivo le resultaba inevitable sentirse más fatigada e irritada. Los inconvenientes le resultaban más insoportables y no era difícil verla más irascible con sus amigas y cercanos. Empezó a perder el interés por la investigación y los nuevos descubrimientos relacionados con las plantas, vegetales y flora. Estaba agotada y no descansaba bien. Mantuvo tres convicciones; su dieta, sus ganas de viajar y su amor a Anacleto. Eso la mantenía convencida de que hacia lo correcto. Aunque muchas veces pensó que no podría soportar más.

    Sin motivo alguno, aviso o indicio de algún hecho relevante Anacleto desapareció. Se esfumó. Lo último que recordaba haberle dicho: Buenas noches Anacleto y este le respondió con su característico silbido. Ella interpretaba como un buenas noches. En cierta medida fue un alivio. Por fin su antigua vida le seria devuelva. Fueron varias veces que le comentó a Anacleto de la existencia de la Isla de las Brujas Liberales, le contó que decían que ahí vivían los dragones de manera libre y soberana, que podían volar por el cielo de manera majestuosa y que no habían esas reglas absurdas y esclavizantes de los Antiguos Hombres. Le enseño el mapa en que, se decía, estaba la Isla. Aunque estaba preocupada sentía la confianza de que había hecho las cosas bien. Anacleto era muy inteligente, por lo era probable, que durante la noche se hubiese escabullido por la ventana. Aunque ya era enorme, también tenía la piel lo suficientemente flexible para contorsionarse lo suficiente y caber en ella. Muchas veces antes había abierto la ventana con una pata y se había quedado en el techo que daba a su ventana. Le gustaba sentir el calor del sol. Se sentía triste porque no se había despedido. Lo entendía. Una despedida silenciosa era mejor que una despedida dolorosa. Pasaron muchas cosas juntos. Se conocieron tan bien el uno al otro que una despedida hubiese sido como la muerte de una parte de si misma. Mejor así, se repetía a si misma. Aunque no podía evitar sentir tristeza cada vez que lo hacia. 

    Pasaron algunas semanas y su madre le empezó a preguntar si se sentía bien. Le preguntaba si quería hablar o ir al médico. Ella le contestaba que estaba todo bien. Incluso pudo retomar sus labores con la misma normalidad que antes. Pero su madre no la veía bien. Estaba muy delgada, sus facciones eran cada vez marcadas. Ya no reía como antes. Su humor había cambiado. No parecía tener su edad, se le notaba avejentada. Cuando se sentía muy acosada decía que tenia muchas cosas que hacer y que ya no era una niña. Había madurado, concluía de manera enfática.

    Había algo que la tenia inquieta. No podía recordar cuando comenzó a sucederle. Si sabía lo que era. Todas las noches, mientras dormía, escuchaba el silbido de Anacleto. Estaba segura que era él. Al principio le sorprendió gratamente, pensaba que Anacleto de alguna manera había encontrado la forma de agradecerle. El que salva una vida salva al mundo y ella había salvado a Anacleto, le resultaba obvio que su amigo encontrara una manera de demostrarle gratitud. Pero a medida que pasaban los días, las semanas y los meses, este seguía ahí. No solo su silbido. De a poco comenzó a salir de la oscuridad, veía sus grandes y brillosos ojos fijos, sentía muy de cerca su respiración, hasta podía sentir como la tocaba. Sin apenas sospecharlo Anacleto vivía en sus sueños. Era lo único que soñaba. No le fue difícil entender que por las noches solo tenia pesadillas. Anacleto se había vuelto en su carcelero.

    Estaba desesperada. No podía conciliar el sueño y cuando lograba dormir lo único que podía soñar era con Anacleto y ella en una especie de prisión. La agobiaba y no sabía como solucionarlo. Primero se sintió traicionada pero después fue embargada por el miedo. No sabía como revertir la situación. Por más que le rogaba Anacleto parecía no inmutarse y se mantenía rigurosamente en el mismo rol todo los días. Era como estar despierta mientras dormía. 

    Tuvo la idea de volver al lugar donde todo comenzó. Al lugar donde encontró a Anacleto, quizás ahí podría encontrar una respuesta. Reviso bien el lugar. Entro a todos los locales comerciales que estaban cerca preguntando si hacia un tiempo habían visto a un dragón pequeño perdido. Nadie dijo haber visto nada. Su búsqueda fue infructuosa. Estuvo más de tres horas sentada en una banca cercana pasmada mirando al cielo. Solo quería llorar pero no podía. Hasta llego a sospechar que su madre también había pasado por lo mismo y por eso su primera reacción fue echarlo de manera tan categórica. Sentía vergüenza y miedo como preguntárselo. Quizás podría pensar que se estaba volviendo loca y eso lo empeoraría las cosas. No dejo de sorprenderse que por primera vez entendía mejor a su madre y lamento no haberla escuchado con más atención. Si lo hubiera hecho, sus pesadillas no serian permanentes. Se dio cuenta que se había olvidado lo que se sentía soñar mientras se duerme.

    Pensaba en eso y otras cosas hasta que se comenzó a llegar la noche y aunque tenía miedo de llegar a su casa y quedarse dormida, no quiso causarle otra preocupación a su Mamá, quizás -pensó- ella también sabe de dragones y pesadillas. Mientras cruzaba la calle para volver, la misma donde encontró a Anacleto, se percato de una señalación a la que nunca le había puesto atención, ya que eso de señalizar y dar reglas era cosa de los viejos y poco apreciados Antiguos Hombres. Pero no ya no tenía más donde ir o preguntar. No le quedo otra que recurrir a eso último, un cartel que decía: "Solo en la noche vuelan". Le resultaba raro. No era la primera vez que los Antiguos Hombres escribían así, estaba lleno de reglas, señales y símbolos que hablaban de esa manera. Algunos hacían sentido y otros no. Pero no importaba, ya que ellos solo se encargaban de hacer funcionar el sistema, eran los que se ocupaban de las cuestiones burocráticas y administrativas. Hace mucho tiempo que habían pasado de moda y ahora lo que más importaba eran aquellas cosas que trataban sobre como ser verdaderamente libres y transformarnos más allá de lo que les tocaba al nacer.  Lo escrito en los carteles y señalizaciones era cosas de antiguos y no tenían importancia. Más aún, si eran carceleros de dragones. Fue ahí donde, por primera vez, después de mucho tiempo, sintió esperanza. Si ellos encierran a dragones y uno de ellos me tiene encerrada a mi, algo deben de saber, fue su conclusión.

    Hacia mucho tiempo que no se sentía motiva por investigar. Se había vuelto una estudiante que solo se dedicaba a pasar sus ramos y cumplir. Esta vez, volvió a sentir esa fuerza inicial. "Solo en la noche vuelan" se repetía una y otra vez, incluso mientras soñaba. Sabía que Anacleto estaba ahí, podía sentir su olor, su mirada tenebrosa y amenazadora, pero al repetir esas palabras sentía una sensación de esperanza.

    Se levanto lo más rápido que pudo y se dirigió a la Facultad donde impartían clases los Antiguos Hombres. Mientras buscaba las salas de clases, para ver si encontraba a algún profesor, se decía a si misma que debía dejar los prejuicios de lado. Por el momento ese era el único lugar en que podía encontrar ayuda. Le costaba bastante. Tampoco el entorno ayudaba mucho. Pocos alumnos y los que habían parecían hombres perdidos en el tiempo. Después de caminar por unos pasillos encontró un salón de clases con 5 alumnos y un profesor. Era un Antiguo Hombre típico. Túnica gris, sombrero largo y puntiagudo, Barba larga que aún no estaba completamente blanca. Le llamaron la atención sus dedos largos, sobre todo sus uñas pintadas. No recordaba haber visto a un Antiguo Hombre con las uñas así. Espero hasta el termino de la clase y se acerco a hablar con él.

    Estaba desesperada así que fue directa. Cuando le contó que vio el letrero que decía "Solo en la noche vuelan", noto que le brillaron los ojos. Lo sacó del espasmo que sentía antes. No es que no le pusiera atención, sino que sentía que mientras le relataba, el profesor pensaba otras cosas más. Pero al notar que hizo la asociación culminando con la frase; "Solo en la noche vuelan", sus ojos se fijaron directamente en ella y solo le dijo; Lo lamento. 

    Fue lo único que le dijo. Dio la vuelta y se fue. Sus palabras quedaron retumbando en sus odios: "Lo lamento". Solo quería llorar. Había entendido algo que no entendía del todo y eso más la desespero. Se sentía vulnerable y abatida. Pero ella que era en esencia una investigadora y su voluntad había sido siempre infatigable, no estaba dispuesta a claudicar.  Siempre había hecho lo que se había propuesto y nada ni nadie lo había impedido. Esta vez no seria lo contrario, se lo dijo a si misma.

    Decidió llegar hasta las ultimas consecuencias. Alguien le daba respuestas o era capaz de hacer cualquier cosa. Con esa convicción pregunto por el Decanato de la Facultad. Le comentaron que debía salir del edificio, tenía que caminar por los Castillos de los Dragones (ahí los tenían encerrados) y que al final del camino encontraría una mazmorra de 8 pisos. En el último piso estaba el decanato.

    Camino raudamente en esa dirección. No le fue difícil ver los castillos de Dragones. Al cruzar por el camino le sorprendió que por primera vez no le diera pena saber que ahí estaban encerrados, incluso esbozo una pequeña sonrisa de satisfacción. Cuando por fin pudo ver la mazmorra le llamo la atención que tenia un pozo alrededor y un puente para poder cruzar. Le pareció extraño la existencia de un pozo y un puente ahí. Aunque no le dio mayor importancia. Le importaba hablar con el decano. Tenía un plan.

    Subió los ocho pisos casi corriendo. Encontró una puerta de madera antigua y grande, apenas toco la puerta una voz le dijo; Pase. El decano era blanco como la nieve. Blanco de piel y cabellos. La invito a sentarse con la amabilidad que dan los años. Él noto que algo raro pasaba y le ofreció una taza de té. Ella fue más amable que pudo para rechazarla. Fue al grano: Quiero saber que significa "Solo en la noche vuelan". No se lo estoy pidiendo, se lo exijo, agregó. Acto seguido saco un cuchillo que tenía en el brazo izquierdo debajo de su chaleco. Estoy dispuesta a cualquier cosa, le dijo en tono desafiante mirándolo a los ojos. Apunto el filo del cuchillo a su muñeca derecha y reitero: O me dice que significa o termino con mi pesadilla aquí mismo. 

- ¿Un Dragon?, pregunto él.

- Si, Anacleto. Anacleto es mi Dragon, bueno lo era, dijo ella.

- Entiendo...

    Pasaron algunos minutos en silencio hasta que ella le empieza a relatar su historia. Finalmente, le dijo: Lo único que tengo es esta frase que vi en el letrero. Fue en ese lugar donde encontré a Anacleto.

    Después de escuchar su relato el Decano se levanto del asiento para servirse una taza de te. Abrió un cajón que tenía en su escritorio y saco una pipa alargada que tenía la forma de un dragón. 

    Gertrudis noto que lo había tomado en serio, porque al prender la hierba se le veía concentrado y reflexivo. Es mi manera de ordenar las ideas, le dijo él. Noto que Gertrudis había quedado impresionada.

    Te voy a contar una historia, comenzó.  Nos dicen los Antiguos Hombres, porque somos unos de los primeros habitantes de este planeta. Por medio de las señales, símbolos y letreros hemos ido codificando nuestra historia y por eso sabemos lo que fuimos y lo que somos. En un principio solo fuimos nosotros y los dragones. Hubo un tiempo en que convivimos tranquilamente hasta que comenzaron aparecerse en nuestros sueños. Un día volaban libremente y sin razón alguna desaparecían, apareciendo después en nuestros sueños. Como ya sabes, se apoderaban de nuestros sueños. Pasado un tiempo solo teníamos pesadillas y éramos sus prisioneros, a lo menos eso pensábamos. Como convivíamos en paz no era extraño que nos hicimos amigos con algunos de ellos, luego desaparecían. Tal como te sucedió a ti. Poco a poco nos fuimos contando estas historias hasta que nos convencimos que había que matarlos. Mientras aún estaban presente era posible cazarlos. Así que nos decidimos y organizamos. Fue la era de la Caza de Dragones. No fue sencillo, ellos también se defendieron. Nos quemaban y nosotros con nuestras espadas de hierro hacíamos lo mejor que podíamos para  matarlos.

    Estuvimos así muchos ciclos lunares hasta que apareció uno de nosotros: Anais El Mago. No sabemos bien por qué razón, pero él podía hablar con los dragones a través del sueño. Ha sido el único conocido que tuvo ese don. Él nos conto que los dragones no son carceleros. Son guardines. Custodian tesoros importantes, ya que eso les asegura una vida larga y feliz. De lo contrario morían sin alcanzar su máximo potencial. Solo pueden volar y lograr todo su desarrollo si custodian tesoros, eso les da valor, propósito y sentido de existencia. Anais El Mago nos conto que no había forma de evitarlo, así era su naturaleza. Por eso, al encariñarse con alguien, lo tomaban como si fuesen sus tesoros importantes. Tesoros que deben cuidar y proteger. Esa era su misión. Para eso fueron creados. Al ser seres especiales tienen la capacidad de ingresar a los sueños y cuidarte como un tesoro. Esa es la razón de porque mientras duermes lo puedes ver. Tú eres su tesoro.

¿Y por qué los tienen encerrados en Castillos?, preguntó ella. Ustedes son sus carceleros, agregó.

No. Hicimos un pacto, agrego él.

¿Qué? 

Al entender que los Dragones son seres que cuidan tesoros y tienen propósitos, supimos que no son seres malvados, aunque nos causen pesadillas. Por eso, a través de Anais El Mago, les propusimos un pacto. Nosotros teníamos un tesoro. Al ser los primeros hombres nos hicimos las primeras preguntas y tuvimos las primeras respuestas. Nos maravillaba ver las estrellas y estar en silencio. No sentíamos miedo. Vivíamos sin ruidos mundanales, ni artefactos. Escuchábamos los silbidos que nos brinda el Universo. Fue un tiempo de mucho esplendor filosófico, científico y artístico. En esa antiguo época alcanzamos nuestra cúspide. Fundamos la Escuela de Fundamentos simbólicos y Ciencias de los Saberes Ancestrales. Pero dado que las cosas iban cambiando tuvimos que adaptarnos a la nuevas condiciones y así nos hicimos Administradores y burócratas del sistema. Al ser los hombres más antiguos teníamos el conocimiento para hacerlo funcionar. Nuestros saberes fueron perdiendo importancia frente a los nuevos conocimientos que surgieron por parte de los Duendes, Las Hadas y las Brujas. 

- ¿Y el pacto?, lo interrumpió ella.

Junto a Anais El Mago habían otros connotados miembros de nuestra comunidad; Archis El navegante, Oris El Arquitecto y Argel El Científico. Este último, se  dedicó a observar el funcionamiento los distintos elementos que existían en la tierra y la manera en que se relacionaban. Desarrollo experimentos que en su mayoría resultaron en fracasos o eran estrafalarios. Además, se dedicaba a escuchar el silbido que provenía del Universo. Todos lo escuchábamos, pero él hizo de eso un arte. Tanta fue su obsesión que empezó a descifrar algunos sonidos que le resultaban coherentes con sus propias investigaciones. Paso años así. Un día grito: AKERUE. Lo tengo. Nunca habíamos escuchado una palabra como esa. Los Antiguos Hombres que estaban cerca corrieron a ver que sucedía. Les explico que había encontrado una formula a partir de la observación de los elementos de la tierra guiado por el sonido que provenían de los silbidos  del Universo. Está consistía en la posibilidad de que pudiésemos ir al pasado solo hasta el día anterior. Y que lo podíamos hacerlo atravesando un portal que queda justo debajo de esta mazmorra. Esa es la razón del pozo alrededor de este edificio. Ese es el portal que permite cruzar el espacio tiempo y salir en el día anterior a este.

    La formula es una pócima que permite, a quienes beban de su brebaje, puedan cruzar por el portal sin ser destruidos en el intento. Así se puede ir y volver sin dificultad. Argel El Científico, no supo explicar muy bien el método científico que utilizó, ni todas las deducciones lógicas y empíricas que necesitamos para entender a cabalidad sus conclusiones. Nos dijo: "Por muchos años me dedique a observar e investigar el comportamiento de los elementos y a escuchar los silbidos del Universo. De esa manera supe de la existencia del portal y pude encontrar la formula para atravesarlo". 

    No hizo muchos descubrimientos más importante. Tampoco supo descifrar que significaban los sonidos que oíamos del Universo. Fue como si lograse armar una pequeña parte de un rompecabezas. Solo puso algunas piezas en su lugar. Escribió un libro: Tratado adelantado de los Elementos de la Tierra. Ahí se lee sobre sus distintos estudios, teorías y relatos sobre sus investigaciones. Pero no incluyó la formula ni habló del portal, porque ese fue el tesoro que tuvimos que entregárselo a los dragones.

    Anais El Mago, les propuso que durante el día vivirían en los castillos cuidando la formula. Así  cumplirían con su propósito. Mantenerse vitales y alcanzar su potencial. Y de noche podrían ir al portal para transportarse hasta el día anterior. "Solo en la noche vuela" quiere decir que por la noches, para nosotros, vuelan. Pero no los podemos ver porque están volando durante el día que recién paso. Nosotros no podemos saberlo porque estamos limitados por nuestro espacio tiempo. Solo somos conscientes de lo que sucede en el presente. A lo demás le llamamos pasado o futuro. Lo que es solo una manera de ordenarnos y darle sentido a nuestra manera de funcionar.

    El pacto de Anais El Mago soluciono nuestras diferencias con los Dragones. Ya no vivían en nuestros sueños. Se convirtieron en guardines de un gran tesoro para así prolongar sus vidas. Anais El Mago y Argel El Científico formaron parte de esa época dorada. Gracias a ellos logramos aliarnos y mantener la paz. No sabemos como comunicarnos con ellos, porque vivimos en dimensiones diferentes. Son seres nobles pero no para nosotros ya que estamos condicionados de otra manera. Mantenemos ese pacto para no volver a tiempos de conflictos y guerras. Donde la muerte de uno y la subsistencia del otro era la única solución.

    Con el tiempo fueron llegando los Duendes, las Hadas, las Brujas y ustedes: Los Sapiens. Comenzaron a decir que éramos colonizadores asesinos y crueles. Que nuestras reglas eran antiguas y no tenían sentido en relación a los nuevos descubrimientos y tecnologías. Les tratamos de decir que el Universo silbaba y que nos quería enseñar cosas. Pero comenzaron a construirse los grandes edificios, los primeros medios de transporte y grandes carreteras. El ruido aumento de tal manera que ya no fue posible escuchar el silbido que proviene del Universo. Nos quedamos sordos. Los Sapiens se vanaglorian de su intelecto, dicen que todo saber es posible alcanzarlo a través de la razón y que cualquier otra cosa son cuentos de los Antiguos Hombres. Dada las circunstancias tuvimos que adaptarnos y cooperar con este nuevo mundo. Nos hicimos cargo del funcionamiento burocrático del sistema y hacemos que toda la tecnología trabaje en función a ese orden. Además nos encargamos de mantener encerrado a los Dragones en esos castillos que pudiste ver.

    Gertrudis nunca imaginó que detrás de lo que ella veía o había escuchado de otros podía haber tal historia. Sintió un deseo irrefrenable de salir corriendo y contarle a todo el mundo: "Los dragones vuelvan de día en el día anterior". Son libres. Mientras pensaba en eso el Decano le dijo: "No se lo puedes contar a nadie". Debes mantener el secreto porque tenemos un pacto con los dragones. Si el resto se entera no sabemos que pueda suceder con ellos. Recuerda que son seres que necesitan proteger tesoros valiosos. No cualquier cosa es un tesoro digno de proteger. Y solo eso les asegura una vida plena, de lo contrario podrían extinguirse. No sabemos como comunicarnos con ellos, ni escuchamos los silbidos del Universo. Estamos en otra época. Podria ser catastrófico, concluyo.

    Gertrudis se quedo pensando. Le encontró sentido. Ellos son felices así. De lo contrario, podría suceder lo que paso con ella y Anacleto. Se había olvidado completamente de Anacleto. Sintió un frio estremecedor cuando recordó cual era el motivo por el que estaba ahí.

- ¿Y Anacleto?, le pregunto al Decano.

El viejo de la barba blanca se recostó en su asiento, intento estirar las piernas y súbitamente empujo tu torso hacia adelante.

-Lo siento. No hay manera de remediarlo. Tu dragón te eligió como su tesoro. Es el guardián de tus sueños. Para ti una pesadilla. 

A duras penas se le pudo escuchar: "No sabemos como revertirlo".

    Para Gertrudis fue un sin fin de emociones. Se había alegrado por saber la verdad para finalmente entender que no tendría posibilidad alguna de volver a soñar algo distinto. No odio a Anacleto. Sabía que en la dimensión que vivía estaba tratando de cuidarla para también así alargar su vida. Era su manera de ser feliz. Tampoco lo quería como el amigo que alguna vez fueron. Anacleto es la cruz con la que tendré que cargar, pensó.

    Apenas pudo se levanto del asiento. Gracias, le dijo al decano. Y se fue. Mientras bajaba las escaleras se iba haciendo muchas preguntas: ¿Por qué se llaman Antiguos Hombres? ¿Y las mujeres? ¿Ocuparan el portal o solos los dragones?. Estaba tan impactada con la noticia de que Anacleto viviría por siempre en sus sueños que no tuvo ánimos de volver. No quiso hacerse más preguntas o seguir investigando. Esa fue la única y última vez que estuvo en ese lugar.

    Con los años Gertrudis inicio un proceso de transformación completo. Pensó que de sea manera podría alcanzar la liberación total. A lo menos eso ofrecían. Tal vez dejando de ser Gertrudis y cambiando totalmente podría dejar todo atrás, incluso mientras dormía. Así paso a convertirse en Robert. Se opero completamente. Le decía a todos que era No Binario, que por fin había encontrado la libertad. Gertrudis era cosa del pasado. La prisionera ya no existía. Decía que era libre y que no era el tesoro de nadie. Robert era todo ese potencial que podía ser. 

    Pero Robert no era suficiente. Le faltaba algo más. Algo que le diera más identidad y reafirmara sus profundas convicciones. La mejor manera que encontró para hacerlo fueron los tatuajes. Primero uno, después otros y finalmente una colección de tatuajes de diversos estilos y colores. Tenía algunos con símbolos japonés, otros con diseño de flores. El más importante lo tenía en la espalda: Un dragón alado volando que le salía fuego por la boca. A sus amigos les comentaba que siendo Robert había alcanzado todo su potencial y desarrollo. Eso representaba su dragón tatuado.

    Termino su carrera, pero no la ejerció. Dejo de parecerle interesante la investigación y los viajes. Solo mantuvo la dieta que le prohibía ingerir bichos y alimentos contaminados que consumían los Antiguos Hombres. Trabajo por mucho tiempo como Gerente de Local de nuevos aparatos. Cuando se miraba desnudo al espejo podía escuchar un silbido.



 





jueves, 7 de octubre de 2021

La constituyente se defiende

A los 16 años tenía un amigo llamado Andrés Castillo. Tenía dos amores: Michael Jackson y el equipo de Futbol Lautaro, el primero lo manifestaba con un poster gigante pegado en una de las paredes de su pieza; el segundo con un tatuaje del equipo en su pecho izquierdo. Carabineros rechazo su primera postulación porque el tatuaje. La segunda vez fue aceptado. Tuvo que borrarse el tatuaje mediante laser para ingresar. Era su sueño.

Imagino que el Carabinero dado de baja la semana pasada por apretar y empujar por el cuello una constituyente también tiene su propia historia, como la de Andrés. 

Los hechos son controvertidos. El 26 de Septiembre Carabineros recibe un llamado alertando de un incidente en un edificio. Llegan al lugar, hay una mampara rota, a la constituyente Tiare Aguilera la encontraron escondida debajo de un auto con sus sentidos alterados. Opuso resistencia al control de identidad y se produce el hecho; uno de los Carabineros la toma por el cuello mientras ella alejarse del lugar . Ella ofrece resistencia activa y el carabinero la empuja del cuello para impedirle el paso y finalizar el procedimiento. ¿mal? probablemente, aunque no si nos apegamos al estricto cumplimiento del protocolo que tiene Carabineros para regular el uso de la fuerza. En el punto 3 se puede apreciar lo que en lo hechos sucedió

A las pocas horas de sucedidos los incidentes las redes sociales ardieron al evidenciarse el acto del carabinero en contra de la constituyente. Todo fue muy rápido. Se anuncia por parte de la jefatura de Carabineros un sumario administrativo. ¿Resultado? Carabinero en cuestión es dado de baja. Toda su historia personal y profesional es tirada al tacho de la basura por un acto erróneo. ¿Cuantos años estuvo en la institución? ¿cuantas veces tuvo que soportar turnos, frustaciones y malos ratos para cumplir con su función?. Preguntas que seguramente no tendrán respuesta e importan poco a la mayoría. La cuestión que es de ese momento en adelante todo lo que tenía lo perdió. No más trabajo, salud y pensión. Expulsado y degradado.

¿Por qué importa todo esto?

Porque hay que pensar lo que sucede de manera relacionada. Actos suceden a otros y también se vinculan de una u otra manera. Así podemos apreciar que la Corte Suprema le ha impedido al Gobierno expulsar a inmigrantes que ingresan de manera ilegal al territorio nacional arguyendo que mientras no exista una sentencia de tribunales que declare la expulsión estos tienen derecho a ser juzgados, es decir, tienen derecho al debido proceso. Hasta el momento se han practicamente todos los recursos de amparo han sido acogidos por dicha Corte. Aunque sus fallos han sido divididos, en lo sustancial no le permite al Gobierno decretar la expulsión por vía administrativa.

La Contraloría General de la Republica también ha puesto de su parte, hace pocos días dictamino que las FFAA no podían cumplir con labores de inspección en zonas donde abiertamente se vive una guerra de guerrillas. Asimismo, fiscales con tal de cumplir metas y obtener bonos terminan los procedimientos persecutorios por vías alternativas o cambian la calificación jurídica del delito para pactar con los defensores y así reducir las penas de los imputados. Para algunos todo el rigor y para otros garantías y flexibilidad

Existen muchas teorias sobre el porqué cayó el imperio romano, algunas señalan la introducción del cristianismo entre ellas, pues lo primero que tiene que sostener un imperio para sostenerse es la unidad, al fragmentarse pierde la base que lo sostiene. Lo cierto es que de la pax romana se paso a la lineas divisorias cada vez más flexibles de transpasar y de la disciplina de las legiones se paso a un ejercito mercenario que trabaja en beneficio propio más que a una idea de imperio. 

Hace algunos años atrás Cristián Warken, en su programa Una Belleza Nueva, le preguntó a la historiadora Victoria Cirlot si estamos en una época parecía al fin del Imperio Romano y comienzo de la Edad Media. Ella no dudo en contestar que efectivamente es así. 

A principios del siglo irrumpió un autor que hasta el día de hoy sigue vigente. Oscar Spengler, en su libro la Decadencia de Occidente, afirmó que la historia no se cuenta como una sucesión de hechos, sino que lo hace de una manera más bien circular, en donde la cultura y civilización de los pueblos tienen un tiempo de desarrollo, esplendor y decadencia.  

La crisis de la autoridad que se ve reflejada en lo que vive hoy la institución de Carabineros. No se trata de que otra institución la reemplace. Porque transitamos por un tiempo en todo esta en cuestionamiento, vivimos de lo inmediato, las decisiones de las autoridades dependen de lo que digan las redes sociales y no es posible ocultar algo por mucho tiempo por más que se le intente. Una sociedad Líquida. Cualquier institución se derrumba o derrumbaría por efecto de esas misma liquidez.

Andrés Castillo no volvería a pagar, una operación de laser, para chamuscar la piel de su pecho y así borrar la insignia del equipo de sus amores para ingresar a Carabineros.







domingo, 26 de septiembre de 2021

Marcha contra la inmigración


    El día de ayer, sábado 25 de Septiembre, se realizó una marcha multitudinaria en contra de la inmigración ilegal y masiva que existe, sobre todo en el norte extremo de nuestro país. Se han reportado múltiples casos de delincuencia, tráfico de drogas, drogadicción, problemas de salubridad, entre otros. En resumen, los espacios públicos están saturados y los servicios estatales y gubernamentales están colapsados, a eso hay que sumarle el drama de ser inmigrante ilegal, en estado de sobrevivencia al limite que viven familias enteras, niños y  ancianos incluidos.

Distintos hechos y principalmente la incapacidad de este Gobierno obligaron a alrededor de cinco mil personas a salir a marchar, al son del que no llora no mama, nuestra sociedad ha entendido que para ser escuchado no bastan las buenas razones, se hace necesario hacerse sentir. Y así fue, con banderas chilenas, banderas de pueblos originarios tanto del norte como mapuches, banderas de Chile ennegrecidas, solo dejando ver las líneas que la demarcan y la figura de la estrella, símbolo del Chile despertó, y que en lo particular me evoca una idea de piratas ambulantes dispuestos a apoderarse de lo que, según estiman, les pertenece (o destruirlo sino lo logran). Al son de un compás imaginario marcharon hacia un punto que no tengo claro. Esta manifestación llamo la atención de los medios de comunicación, de esa manera desde las redes sociales hasta CNN cubrieron la noticia; apoyos más, apoyos menos, todo avanzaba de forma normal hasta que un grupo de sujetos no halló mejor forma de manifestar su enojo que quemando las pertenencia de unos inmigrantes que acampaban en una especie de cancha de baby fútbol, ardieron carpas, ropas, sabanas y hasta un coche, es decir, todas sus especies terminaron quemándose en una barricada formada para la ocasión, cual destino trágico de un viaje que comenzó con un pueblo entusiasta de su propia epopeya revolucionaria.

Me detengo en este punto porque me surgen algunas reflexiones sobre lo sucedido;

1. Sentido Común

Hasta Octubre del 2019 me parecía que Kast era una buena opción posible, hombre sensato, con ideas claras y coherente entre su decir y actuar. Más allá de algunas diferencias que pudiera tener, masticarlo me era posible y hasta estuve en una reunión con él, es un tipo sencillo, afable y educado, aún así nunca me sentí del todo cómodo, había "algo" que no me calzaba, pero entre mis andanzas anteriores y el hombre del sentido común me inclinaba más por este último porque me resultaba más coherente con la versión que hoy tengo de mi mismo. 

Nunca estuve deacuerdo con los incidentes del Instituto Nacional, el cóctel de bombas molotov que habitualmente tuvo que soportar Carabineros no fue de mi agrado y mucho menos la falta de liderazgo de las autoridades, el faro de la nación se terminó consumiendo a si mismo y no pertenezco a la tropelía de gente que siente gozo por ello, pero eso dio pie para que los hechos se sucedieran hasta el salto al torniquete, el estallido social y miles de chilenos manifestando su parecer, el país se detuvo y cual rio caudaloso llevaba en su lecho las más variadas emociones contenidas por años; razones sobraban y así lo hicimos ver. De ahí para delante y de ahí para atrás, así se cuenta nuestra historia.

De todos los hechos surgen versiones diferentes, y algunas bastantes coherente con lo que sucedió en los hechos, no solo miles de chilenos estuvieron dispuestos a caminar muchos kilómetros a sus casas cuando todo estallo, también se incendiaron estaciones del metro más o menos a la misma hora y en lugares muy específicos, sigue siendo muy sospechoso que algunos supieran donde estaban los tableros eléctricos y con ello inutilizaran algunas estaciones por meses. Decir que hubo alguna especie de coordinación para generar caos y destrucción no es una teoría conspiranoica, es mucho más posible que decir que todo fue espontáneo.

Si fueron espontáneos los miles de cacerolazos, los bocinazos, las múltiples muestras de apoyo a las demandas que iban surgiendo a través de las redes sociales y medios de comunicación y sobre todo las razones que habíán. No pocas veces se vieron casos de suicidios de adultos mayores a causas de abandono o porque no tenían los recursos suficientes para sobrevivir. Salud, pensiones dignas, mejores salarios, calidad de vida fueron algunas de las demandas que más se escucharon, de manera inusitada adquirieron una energía que paralizó el país. A los pocos días se organizo la marcha más grande que he visto. Santiago se detuvo.

Y apareció Kast, el hombre del sentido común, cual francotirador experto comenzó a denunciar a aquellos que participaban de las barricadas, los saqueos, robos y cualquier acto que fuese insurrecto. Al principio me pareció bien, tampoco me gustan las barricadas y los saqueos, pero también veía a mis vecinos salir, tocar la cacerola, miles haciéndolo en edificios cercanos, especie de vigilias con vecinos que estaban ahí, tranquilos. En resumen, había de todo, por ejemplo, gente tranquila apoyando porque también le había tocado sufrir el sistema de salud o tenía miedo de la baja pensión que podía llegar a recibir y otros pensando que debían hacer todo lo posible para agudizar las contradicciones hasta que llegue la revolución. Fueron días muy convulsionados y Kast se fijo, principalmente, en actos de vandalismo y destrucción, al punto que para él y su gente lo que sucedió fue un Estallido delictual

2. Fanáticos

Del sentido común a francotirador rabioso, calculador y provocador, para él solo valieron (o fueron más importantes) los actos delictuales, las barridas y el terrorismo presunto. Y si, eso es cierto, son condenables, pero la realidad suele superar a la ficción y esta vez lo fue. Dijo Jesucristo; "hay de todo en la viña del señor". Lo mismo aquí. Más allá de quien tenga más o menos razón, lo cierto es que hay cosas por solucionar, acordar y mejorar, un país donde algunos adultos mayores se suicidan por falta de recursos tiene un (os) gran (des) problema(s). Y Kast sigue ahí simplificando las cosas entre los ciudadanos decentes y delincuentes, de manera maniquea juzga a unos y omite a otros, como si fuese solo un tema de hacer cumplir la ley. Por sus actos los conoceréis, así también se descubre a los fanáticos. Para ellos toda la realidad cabe simplificadamente.

3. Zurdos

Me acorde de todo esto ayer porque es exactamente lo que vi con Kast. Mientras miles y miles de manera sensata se manifestaron por un ya basta, otros en cambio lo reducen a barricadas, actos delictuales y saqueos, resolviendo el tema de las demandas con un tienen razón y lo solucionaremos reduciendo la grasa del Estado, combatiendo a la delincuencia y el terrorismo en La Araucanía, pero explicando poco y nada (o no querer hacerlo simplemente) el cómo nos vemos más adelante más allá de las mismas explicaciones que demostradamente nos quedaron cortas.

Apenas aparecieron las primeras imágenes de los enseres quemados en la improvisada barricada surgieron los miles de tuiteros condenando el acto, sentían vergüenza porque aparecía una que otra bandera chilena flameando junto al fuego y que de ninguna manera los interpretaba, otros indignados diciendo que era un acto inhumano, otros, por supuesto, que éramos una vergüenza a nivel mundial. Pese a la diversidad inicial de la marcha no faltaron los que acusaron de toda esta calamidad a los "patriotas" o "fachos". La marcha de más de cinco mil personas paso a ser una anécdota al lado de ese puñado de personas que tuvo la muy mala idea de quemar las pertenencias de esas personas en desgracia.

Así como Kast y sus adeptos se encargan de hacernos ver los actos de delincuencia, vandalismo, saqueos e insurrección, los de teclado rápido no dudan en decirnos que estos actos son inhumanos, que no existen los seres humanos ilegales y que todo esto es culpa de Piñera, mientras, algunos de ellos, siguen defendiendo al compañero obrero Maduro, alegan que existe el derecho humano de ser acogido y que debemos ser solidarios con aquellos que lo necesitan. No faltaron las fotos de aquellos que salieron con guaguas de color diciendo que ellos no están solos, demostrándonos su amor más incólume y sublime, ellos son los buenos, lo que está bien.

Nuevamente, miles de personas pasaron a segundo plano, los exaltados coparon la noticia, con sus altruistas y humanitarias razones nos volvieron a decir que es lo correcto, lo bueno y que el resto se las tiene que bancar, que hay que buscar una solución, no faltan palabras como diálogo, tratados internacionales y ONU, organizaciones de DDHH para que todo se vea y se sienta más florido.

Mientras tanto miles seguirán viendo como sus vidas se deterioran aún más, la inseguridad crece, sus vidas cambian drásticamente y ven reducidos sus espacios de convivencia porque los más organizados se van apoderando de los territorios y las autoridades poco y nada pueden hacer, o quieren hacer.

Próximo acto: zurdos justificando otro acto aberrante apelando a que en Iquique se quemaron las pertenencias de algunos inmigrantes.

4. Rabia

Iquique es por excelencia una ciudad en el que conviven personas de muchas nacionalidades, entre otros,  porque fue Peruana y de peruanos, y porque ahí funciona la zona franca, lugar que sirve especialmente a Bolivianos y Peruanos, hace mucho tiempo que Iquique dejo de ser un lugar atractivo de compras para los que vivimos en Santiago o más al sur. Iquique es una ciudad pequeña pero bonita y tiene conciencia de si misma, por eso es atractiva, sin contar que cuenta con una costa que es de la mejores que existen en el país, no es de extrañar que quizás sea nuestra propia zona cantonesa. Peruanos, Bolivianos y Chinos conviven perfectamente en la zona. Por eso, es extraño lo que sucedió, porque no hay algo personal en contra el inmigrante, la zona depende de ellos abiertamente. 

La inoperancia de este Gobierno, la indolencia de la clase política y la incapacidad de traducir soluciones en algo concreto (porque no están dispuestos a pagar los costos que eso puede implicar) llevaron a que un grupo de tontos hiciera lo que hizo, fueron tontos porque atentaron contra si mismos en último término; inhumanos y crueles. No desesperados, colapsados o angustiados. Su rabia también los consumió.

5. Valor

El motivo principal de este texto tiene que ver con este punto, porque mientras muchos encontraron aquello como un acto inhumano (de que es un acto detestable lo es), yo opinaba que, en términos prácticos, en realidad era un asunto de bastante menos valor, es decir, cuánto dinero cuesta reponer todo lo que fue quemado, seguro que si se reúne gente de buena voluntad -pensaba- no será difícil reunir el dinero para comprarles todo lo perdido e incluso de mejor calidad, entonces el daño material en realidad no fue tanto.

Pero aparte que decirlo es políticamente incorrecto también esta la otra dimensión, el daño moral y ahí si tenemos el problema, porque lo que duele no es el valor de lo que pierdes sino lo que significa emocional y personalmente, si ha eso le sumamos niños de por medio, el dolor es aún mayor. Con entender eso resulta suficiente para guardarme mis dudas o a lo menos aceptar mi incomodidad sobre este punto.

Pero no..., y fue tanto, que después de mucho tiempo de escribir en este blog sentí la necesidad de hacerlo. Hay un sentir generalizado en que la dimensión moral tiene un valor de vital importancia, de alguna manera demarca el limite de lo posible y lo imposible de aceptar, de lo correcto o incorrecto, todo lo que sea dentro de eso puede ser aceptado, todo lo que esta fuera, aún en estos tiempos, es prohibido y merece una sanción. La cultura de la cancelación opera en estos términos, y como dijo recientemente Johnny Depp, nadie esta a salvo (menos si tienes dos bolas que cuelgan entre tus piernas), solo basta saltarse ese límite imaginario.

Hoy es aceptable decir: lo que sucedió ayer es inaceptable fue acto inhumano, da lo mismo el valor de las cosas que tenía, no importa si reunimos el dinero y le compramos algo mejor y nuevo, lo que importa es el dolor, la ofensa y el agravio que sufrieron, fueron humillados, eso es lo único que importa realmente.

No sería aceptable decir: Lo que sucedió es lamentable, pero no importa tanto porque podemos juntar el dinero, comprar todo lo que se perdió y devolverlo en mejores condiciones, incluso nuevos. No somos quienes para juzgar este caso porque no vivimos esa desesperación, no nos sentimos tan abandonados y por último entendemos que aquellos que cometieron esos actos también son victimas de estas circunstancias. 

Entiendo que estas afirmaciones pueden tener muchas discusiones e interpretaciones, porque cuando se ingresa a este campo se esta sujeto a muchas variables, experiencias y maneras de ver las cosas, pero en esta oportunidad me interesa detenerme en el valor de las cosas, valor en el sentido material y la correlación con el esfuerzo que debe haber para obtenerlo. Hay un desdén generalizado por lo material frente a lo emocional, lo que realmente duele es lo importa. Por ejemplo, da lo mismo quemar un paradero o saquear un negocio de una multinacional, porque "no fueron treinta pesos, fueron treinta años". Y así, se vale quemar o destruir cosas porque lo que más importa es lo que duele. El desdén hacia lo material y lo primordial a lo que se siente es algo muy frecuente hoy, es lo políticamente correcto. Por tanto, no es tan importante cuánto le cuesta el Estado reponer lo destruido, ni a las empresas (o sus aseguradoras) volver a hacer funcionar sus negocios, importa más el sentir de la victima que el esfuerzo que se hizo para obtener lo material. Por ejemplo; vale más el sentir de aquel que siente rabia porque el sistema de salud es precario y quema un basurero, que las decisiones de los tecnócratas y políticos de turno de ahorrar para momentos de crisis o coyunturas, y así poder tener recursos para volver a reponer el basurero quemado y ayudar con IFE(s) gracias a lo ahorrado; vale más decir y sentir que da lo mismo que quemen un local de un negocio grande porque están asegurados, que el esfuerzo que alguna vez hicieron los que crearon y forjaron el negocio, y como la cultura de la sospecha nos permea, seguramente algo hicieron (que no fue bueno) para tener lo que tienen, el esfuerzo no funciona como valor en si mismo, a lo más como sacrificio para obtener algo a cambio; vale más acusar de inhumanos y salvajes aquellos que queman pertenencia de inmigrantes ilegales que decirle a estos; tranquilos volveremos a reunir el valor de tus cosas para que vuelvas a empezar, no todos estamos indignados por las circunstancias, por el contrario, no somos esas victimas y les queremos ayudar

Aquí es donde quería llegar; Por qué? porque nos movemos para este lado y no ha otro, es decir, porque el esfuerzo como valor perdió validez frente al sentir, la emoción de lo que me sucede, la empatía. Lo que se me ocurre como respuesta quiero dejarlo escrito y eso me motivo ha hacer esto. El estado actual de las cosas no es casualidad, es decir, llegamos a este punto porque antes han habido muchos y muchas haciendo este trabajo, ¿Cuál? el ejercicio de pensar, reflexionar y trasmitirlo. Obvio, para eso existen las Universidades, las Academias, Centros de Pensamientos, Editoriales y un montón de esfuerzos relacionados para hacer algo con todo el acervo que hemos acumulado, por eso estamos donde estamos y tocamos las teclas que tocamos, lo que hoy puede ser políticamente correcto ayer seguramente no lo fue tanto y si lo es hoy es porque algunos lo hicieron posible.

Para explicarme mejor lo haré a través de una pequeña entrevista que hago conmigo mismo (distintos yo al modo Jungiano)