"Nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad"
Carl Jung
La Batalla de Lircay del 17 de Abril 1830 no fue importante porque marco el fin del periodo conocido como Organización de la República. Fue fundamental y transcendente porque marco a fuego y sello el alma de nuestra Nación. Lo que hemos conocido como República de Chile tiene en sus venas la definición de aquello que prosperó. Los derrotados, no murieron, pero si sufrieron el destierro eterno (hasta ahora) de un sueño que evocaba otra manera de entendernos a nosotros mismos y la manera en que pudimos relacionarnos. No fue el General Freire quien perdió, fueron millones de Freire que vieron pasar la historia triunfante de los diseñadores.
Nuestro último diseñador, Jaime Guzmán Errazuriz, demostró que la Batalla de Lircay nunca termino. Siempre estuvo ahí; Pasado, Presente y Futuro. Liberales y Conservadores disputaron el poder, siempre dentro de los márgenes ya trazados. Balmaceda, el Periodo Parlamentario, Radicales, Democratacristianos, Socialistas y Comunista lo mismo. Allende, que fue el caso más cercano a lo que podemos llamar un revolucionario, siempre estuvo dentro del ojo. Era parte del orden piramidal establecido por Alma Nacional marcada y sellada en el periodo fundacional de la República. Nuestro trágico Presidente recurrentemente decía: "Toca. Aquí hay carne de Estatua". Lo cual implicaba su deseo de ser parte un Panteón glorioso. A modo de Aquiles y la epopeya griega pasaría a la inmortalidad por su heroísmo. Dentro del marco cambiar las reglas del juego. Para que pasará el hombre libre.
De muchas maneras se ha intentando. Y Freire aún sigue vivo en los millones que aún sueñan lo mismo que él y los suyos. Una manera distinta de sellar y definir el Alma de lo que llamamos Chile.
Ninguna hueste cuenta con la espada triunfadora. Todos tienen sus propios negocios y juegan a los dados. El precio pagado por lo sucedido el 11 de Septiembre de 1973 fue muy alto. Más de 40 años después se sigue pagando en cuotas dolorosas y humillantes. Ninguna persona sensata volvería a pagar el mismo precio a cambió de tan poco.
Mientras los políticos profesionales disputan las posiciones de poder, los cargos y administran los recursos del Estado hay otros que piensan en la Batalla de Lircay, nuevamente. Aunque esta vez no habrá Cofradías, grupos religiosos o Partidos Políticos que puedan definir por si mismos quién será el desterrado. Ya no. Todos ven. Ninguno ve. Por tanto, todos y todas juegan. Lo que esta en disputa es demasiado importante como para que, nuevamente, un diseñador se apropie de algo que, en si mismo, no le pertenece.
Cada pieza ya ha tomado su lugar. Como estamos en tiempos en donde las armas reposan en los cuarteles será el tiempo de Magos, Hechiceros, Hadas, Reyes y Reinas. El Arquetipo ayudará a guiar más, en si mismo, no definirá. Por eso mismo, esta vez, no hay intenciones de renunciar. Enloquecer en medio de esta disputa es mejor que vivir como un cuerdo desterrado. Para muchos ya pasó el tiempo suficiente. No se puede seguir esperando, ni mirando por fuera. El hombre y la mujer libre es un imperativo. No hay sello, ni derrota lo suficientemente grande que detenga la fuerza de la historia. Ni cifras, ni razones que importen realmente.
Aquellos que ya jugaron sus cartas las tienen marcadas. En términos generales, solo serán peones de un juego que se disputa en distintas dimensiones. Y aunque a veces las hagan de magos, solo podrán hacerlo por el tiempo que les sea posible, pues lo que han construido, como base de sus realidades, deberán defenderlo. Quizás, sean los más valientes y también los más cobardes. Quedan los que juegan con cartas sin marcar. Y, como siempre, los que juegan a los dados. ¿Quién define dónde caen? Solo lo sabremos con el tiempo. Ha llegado nuestro tiempo. Veremos el desarrollo de nuestro propio Bhagavad Gita.
Krishna ¿Dónde estas?

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