¿Qué sería de la vida propia sin las ironías de la misma? Quizás, renunciar al mandato de obediencia y descuido sería una obligación imperativa. Mas la realidad con constancia y sin olvido nos recuerda que la risa debe acompañarnos en cada lugar, pues, contribuye a entender la sincronicidad de los sucesos y acontecimientos. Pienso en esto porque no puede ser más preciso para evocar dos hechos que me parecen relevantes. Hechos que no fueron sino palabras pronunciadas, por tanto, como tales tienen el poder de trazar el devenir, mas no lo cierto de los sucesos futuros.
En la ENADE el Presidente Electo pronunció un discurso que se entiende como la carta de navegación y presentación que seguirá su Gobierno y coalición en los próximos días. Ideas más e ideas menos fue como cerrar los ojos y escuchar a los EA de la Escuela de Derecho. "Las necesidades de las grandes mayorías" "acabar con las viejas prácticas de la política" resonaron en mis recuerdos juveniles. Y efectivamente era cierto. Lo planteado por los EA era la sabía nueva y refrescante que necesitaba la política de la Facultad. No fue un error seguir a ese impulso y sumarme a un colectivo político que me resulto ser algo más bien esporádico y lleno de dificultades. También con amigos que amo mucho a pesar de las distancias y diferencias. Como casi todas las cosas que he emprendido en mi vida término siendo un lugar más de penas que de gloria. Tampoco he de ser injusto. En otros lugares he pasado por más gloria que pena. Aunque siempre con sudor.
¿Qué significa que el discurso pronunciado tenga más relación con los EA que con el resto de los espacios y colectivos políticos que ha estado el Presidente Electo?
Pienso que podrían ser varias cosas pero que finalmente todas nos llevan a una revolución. Y no porque los que estuvimos en el colectivo EA fuésemos todos revolucionarios, sino porque el devenir de los acontecimientos y la fuerza acumulada apuesta a la radicalidad.
A lo menos, por ahora, no se trata de una revolución en armas, de lucha de clases o el asalto al poder vía militar. Se trata de una revolución que utilizará el poder de la imaginación y la palabra como vía de impulso y cambio.
El poder de la razón, los limites del fondo y la forma han sido sobrepasados por aquellos que hacen de la política un ejercicio artístico. Los más osados han impulsado a las masas a desconocer los símbolos y códigos desvalorizando su significado. Básicamente la fuerza que es posible imponer es la única herramienta válida que permite determinar lo cotidiano. He ahí el oficio de los conductores. Asumir esta nueva etapa como un juego de mascaras y espejos en donde solo pueden existir los más fuertes y preparados. Tejedores de lo invisible y artistas del espectáculo nos demostraran cual cansados están los burócratas de los timbres y estampillas. Que ninguna memoria es tan poderosa como la rabia acumulada y el deseo de venganza. Pues, ahora si, ha llegado el tiempo de las grandes mayorías, la democracia y la participación. Convocados todos, todas y todes estaremos a tan noble propósito. Aquellos que se nieguen entenderán que ningún secreto esta demasiado oculto como para ser guardado o silenciado. Y que todos tenemos tejado de vidrio que puede ser expuesto al público siempre deseoso de risas y escarmiento.
No es algo que suceda solo en Chile. Aunque no deja de ser importante que suceda aquí. Es por eso que las grandes potencias del mundo nos observan con atención. Entienden en gran parte nuestra idiosincrasia, la manera de relacionarnos y como jugamos entre nosotros. Según sea el resultado pondrán sus condiciones. Por ahora no serán un problema.
Esta la fuerza acumulada, el discurso pronunciado pero aún falta la validación. Aquello que permitirá que las cosas sucedan y sigan su curso. Y eso también esta presentado. La seguridad pública y el combate a la delincuencia. Hoy por hoy la mejor manera de mantener la popularidad y convocatoria (para impulsar las futuras reformas) junto con obtener el apoyo de la derecha, el sector empresarial y los conservadores es a través del control efectivo de la delincuencia que campea como la muerte en tiempos de epidemias sin vacunas. Delitos más osados, violentos y crueles se ven cada día.
Y seguirán sucediendo, salvo algún pacto oculto. Pero, como sea, tarde o temprano es algo que tendrán que saber enfrentar con el apoyo de las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública. Y es ahí donde el baile tomará un ritmo endemoniado. Algunos títeres quedarán sin cabeza por mucho que tengan previsto algunos acontecimientos probables. Aquellos especializados en DDHH a cargo de las decisiones del Gobierno entenderán que para cualquier reforma a Carabineros se necesita sangre.
Lo otro que me impacto fue el poema Ítaca de Konstantino Kavafis. El problema es que en Chile cada vez quedan menos Ítacas. Y sobran los Aquiles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario