Tengo dos amigas
Una llamada libertad
A la otra le dicen pobreza
Ambas tienen en común que no conocen de rendición, ni de muerte, ni de perdones.
Son veleidosas y las bailan con el silencio.
De vez en cuando salen a caminar a pleno sol y se rién por la noche.
Y no conocen del hambre del agricultor que las cultiva.
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